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lunes, 11 de octubre de 2010

CaBe eN uNo


Loneliness...Tan observadoras como siempre, nunca se cansan, no se les acaba la vitalidad, pero al mínimo descuido se vuelven tristonas y moribundas.
Son tan agradecidas que siempre sorprenden con nuevas vidas, y con el paso del tiempo alcanzan la grandeza de su propia hermosura, y entre ellas surge la bella, la que destaca de las demás, la que absorbe y da carácter al resto.
Atentas al mínimo cambio, se mueven con el tiempo y acompañan en todo momento, las mimas y te responden con frondosidad, y sin embargo por si solas no pueden vivir. La naturaleza no las acepta en el exterior, quizá nuestra vida artificial tenga que ver en ello, quizá nuestro dominio sobre las cosas también, y con todo ello son una melodía constante donde buscan como meta la vida.
Hay si fuéramos como ellas...
Cuando mi fuente de alimentación vital se para, decaigo y mis raíces se debilitan sin poder empaparse del entorno impedido por lo artificial, lo sentimental.
Habiendo profundizado tanto buscando en la belleza interior del fruto, éste ya no alimenta y la sensación de vacío crece a diario.
La tierra cada vez es más dura para echar las nuevas raíces y la más mínima luz se cierra.
El terreno se bloquea y no puedo iniciar lo que nunca existió.
Mi realidad es posible que sea una farsa absurda sin lógica ni espacio en el tiempo, algo que desaparece simplemente con pasar la página...

©pach1993

3 comentarios:

  1. Los frutos son el encierro de la nueva vida, y su belleza está en el prototipo de proyecto expectante por surgir. Vida. Esa es su belleza. Lo demás, es la expresión del concepto repleta de adornos atractivos y desarrollados para seducir, con el único ánimo de poder crear vida. Sin esa belleza no se construye. Por eso, de puro obvio en su riqueza, el fruto queda a menudo reducido a una expresión práctica, tremendamente funcional: cerrar al individuo. No hay nada que buscar en su interior porque es todo él hermosura: es vida. Es la vida, encerrada en us voluptuosidad. Dentro, sólo la aperente inercia de la semilla que aguarda a explosionar.
    Si tu desasoiego es no ver la vida en el fruto, su belleza, pon un semillero de hilos de agodón, entierra unas unas vainas y sentiraás cada mañana el fenómeno mas hermoso que jamás pudimos crear. Quizá con suerte hasta te salgan los alienígenas de la famosa película...
    pero dime al menos que es del 93 y no de ahora porque entonces me preocupo.

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  2. Es del 93, y fue una épòca demasiado profunda y de cambios en mi persona. Se desmoronaban los cimientos para empezar a construir unos nuevos de complicada composición.
    La comparativa entre la naturaleza y la forma humana de verla me preocupa. Ahora ya he aprendido que la vida es otra cosa... la humana...
    Tranquilo...

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  3. eres muy auténtico

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